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El esqueleto de la gran minería: Resiliencia estructural en el país más sísmico del mundo

Alejandro Garib Musa es Ingeniero y especialista en desarrollo de proyectos de infraestructura estructural de alta complejidad
Alejandro Garib Musa es Ingeniero y especialista en desarrollo de proyectos de infraestructura estructural de alta complejidad

Por Alejandro Garib Musa

Chile es, por definición geográfica y geológica, un territorio de desafíos extremos. No solo convivimos con una de las geografías más accidentadas del planeta, sino que ostentamos el complejo título de ser el país más sísmico del mundo. Para cualquier otra nación, esto representaría una barrera infranqueable para el desarrollo industrial; para nosotros, ha sido el motor que ha forjado una de las escuelas de ingeniería estructural más avanzadas y respetadas del globo.

Sin embargo, cuando trasladamos esta realidad al corazón económico de Chile —la gran minería—, la exigencia se multiplica exponencialmente. En este sector, la ingeniería estructural no puede ser vista simplemente como un requisito técnico o un checklist de cumplimiento normativo. Es, en su definición más pura, una garantía de continuidad operacional, un pilar de seguridad humana y un factor crítico de rentabilidad económica.

A diferencia de la edificación urbana, donde las estructuras están diseñadas principalmente para soportar su propio peso y proteger la vida de sus ocupantes ante un evento telúrico, la infraestructura minera opera bajo un ecosistema de fuerzas dinámicas agresivas y constantes. Plantas de procesamiento, sistemas de correas transportadoras de kilómetros de extensión, tolvas, silos y fundiciones conviven diariamente con vibraciones severas producidas por maquinaria pesada y el procesamiento de miles de toneladas de material las 24 horas del día.

¿Qué ocurre cuando a este estrés operativo permanente le sumamos un terremoto de magnitud 8.0 o superior? La respuesta define el éxito o el fracaso de una compañía.

Un sismo mayor en una operación minera no evaluada correctamente desde la ingeniería estructural puede desencadenar fallas catastróficas. Y en minería, sabemos que detener una planta por horas significa pérdidas millonarias; detenerla por semanas debido a un colapso estructural puede poner en jaque la viabilidad financiera de un proyecto completo. Por lo tanto, la resiliencia de estas megaestructuras no es un lujo: es un seguro de vida para el negocio y para las miles de personas que operan en las faenas.

El verdadero arte de la ingeniería estructural moderna en este escenario —un enfoque que impulsamos con fuerza desde firmas especializadas como Beitek— radica en el delicado equilibrio entre seguridad, constructibilidad y optimización de costos. No se trata de “sobrediseñar” o añadir toneladas de acero y hormigón de manera indiscriminada para que nada se mueva. Eso es ineficiente y financieramente inviable. La ingeniería de vanguardia utiliza modelos de simulación avanzados, análisis dinámicos y un profundo entendimiento del comportamiento de los materiales para diseñar estructuras esbeltas, eficientes y capaces de disipar la energía sísmica de manera inteligente.

Además, el desafío actual nos obliga a mirar aguas arriba en la cadena de valor. El valor estratégico de una oficina de ingeniería estructural no está solo en el diseño desde cero, sino en la capacidad de auditar, revisar y optimizar proyectos existentes (el llamado peer review), detectando vulnerabilidades antes de que la naturaleza nos las cobre en el terreno.

La minería del futuro exige proyectos más sustentables, eficientes y rápidos de construir, pero la geografía chilena nos recuerda constantemente que las reglas de la naturaleza no son negociables. Frente a un futuro de alta competitividad y con el fantasma de los grandes sismos siempre al acecho, mirar a la ingeniería estructural de alta complejidad como un socio estratégico desde las etapas tempranas de un proyecto ya no es opcional. Es el esqueleto invisible que sostiene el motor que mueve a Chile.

Alejandro Garib Musa es Ingeniero y especialista en desarrollo de proyectos de infraestructura estructural de alta complejidad