Por Jaime Vargas Serrano, Fundador de Círculo Senior
Chile está envejeciendo, pero buena parte de sus empresas sigue mirando a las personas mayores desde la asistencia y la vulnerabilidad. Esa mirada reconoce necesidades reales, pero resulta incompleta: deja fuera a millones de personas que consumen, eligen, trabajan, emprenden y toman decisiones sobre su propia vida.
Según el Censo 2024, cerca del 20% de la población tiene 60 años o más. Prácticamente uno de cada cinco habitantes. Por lo tanto, la “economía plateada”, entendida como la actividad económica vinculada a las necesidades y preferencias de las personas mayores, ya es una realidad en Chile.
Un dato interesante, en Europa se está evolucionando al concepto de la “economía de la longevidad”, que es la adaptación de la economía y la sociedad a vidas más largas, considerando a todas las generaciones. Vivir más años transforma el trabajo, el consumo, la educación, la salud y la participación social a lo largo de toda la vida.
La mayor longevidad está ampliando una etapa de la vida que puede incluir nuevos proyectos, aprendizaje, viajes y participación social. Cumplir 60, 70 o más años no borra los intereses ni las aspiraciones. Cambia la forma de satisfacerlos. Allí existe una oportunidad que el mundo empresarial todavía no aborda con suficiente profundidad.
En tecnología, se necesitan plataformas claras, accesibles y seguras, junto con apoyo para utilizarlas, pero también replantear el modelo actual. Un amigo me decía: “la brecha digital no se va a cerrar enseñándoles a los mayores a comportarse como jóvenes. Se cerrará cuando la tecnología vuelva a ser tan simple como lo fue originalmente. Por ejemplo, cuando una persona mayor levante el teléfono y al otro lado vuelva a contestar una persona y esa persona (posiblemente más joven) tenga toda la inteligencia artificial trabajando de su lado”.

En salud, se necesita mayor prevención, atención coordinada y soluciones que favorezcan la autonomía. En vivienda, alternativas que permitan vivir con independencia y mantener vínculos. En turismo, experiencias con ritmos flexibles y buena asistencia. En servicios financieros, información comprensible y atención que respete la capacidad de decidir. En movilidad y entretenimiento, opciones accesibles que faciliten salir, compartir y disfrutar.
Responder a estas demandas exige más que ofrecer un descuento o incorporar una fotografía de canas a una campaña. Requiere escuchar a los mayores, incluirlos en el diseño y revisar toda la experiencia: desde la publicidad y la contratación hasta el servicio posventa. Una aplicación confusa, una letra ilegible o una atención que infantiliza puede alejar a un potencial cliente, más que acercarlo.
En Círculo Senior creemos que las personas mayores deben ser protagonistas de esta transformación. Su experiencia, sus preferencias y su poder de decisión tienen que formar parte de la conversación empresarial. No basta con hablar de ellas: hay que conversar con ellas.
La economía plateada es un mercado presente que demanda innovación, inversión y respeto. Las empresas que sigan diseñando productos y servicios como si todos sus clientes fueran jóvenes, corren el riesgo de quedar desconectadas del país que Chile ya está llegando a ser.
Tomarse en serio la longevidad es reconocer una transformación demográfica profunda y requiere actuar en consecuencia. Para las empresas, la pregunta ya no es si este mercado llegará, sino si están preparadas para atenderlo hoy.



