Por: Roberto Morales Chef Ejecutivo
Si algo he aprendido tras años entre fogones, comandas frenéticas y cierres de mes, es que el éxito de un restaurante no solo se cocina en la hornilla. Se mantiene, mucho antes del servicio, en el frío. A menudo, los chefs y dueños de negocios ponemos toda nuestra atención en ese cuchillo japonés de última generación o en el horno convector más sofisticado, pero cometemos el error de ver a la congeladora como una simple “caja fría”.
Error garrafal. En mi experiencia, una congeladora profesional no es un gasto de infraestructura; es una de las inversiones con el retorno más claro y directo que existen en nuestra industria.
La trampa de lo barato
He visto a muchos colegas empezar con equipos domésticos o de segunda mano para “ahorrar” al abrir. ¿El resultado? Esa noche de domingo donde el motor falla y pierdes miles de pesos en cortes de carne premium, mariscos y preparaciones que tomaron horas de mano de obra. Como bien dicen por ahí: en gastronomía, el equipamiento barato sale carísimo.
Más allá de “congelar”: La ciencia de la consistencia
En una cocina profesional, el enemigo número uno es la fluctuación de temperatura. Un equipo profesional te garantiza un rango constante entre -18°C y -22°C. Esto no es solo por seguridad alimentaria (que es lo primero); se trata de la calidad organoléptica. Una buena congeladora evita las quemaduras por frío que arruinan la textura de un buen filete o la frescura de un fruto del mar.
Además, está el factor ROI (Retorno de Inversión). Muchos ignoran que una congeladora con eficiencia energética clase A++ puede ahorrarte entre $30.000 y $50.000 mensuales en la cuenta de luz. En menos de dos años, esa diferencia de precio entre un equipo mediocre y uno profesional se ha pagado sola solo con el ahorro eléctrico.
Horizontal vs. Vertical: El dilema de la línea
En mi cocina, la organización es religión. Las congeladoras horizontales son mis “bóvedas”: ahí guardo el stock a largo plazo, las compras al por mayor que me permiten negociar mejores precios con proveedores. Por otro lado, las congeladoras verticales son las “soldados de infantería”; situadas cerca de la línea de cocción, me permiten un acceso ergonómico y rápido sin que el personal pierda tiempo agachándose.
El consejo del Chef
Si estás pensando en renovar o abrir un local, mi recomendación es simple: no compres para lo que eres hoy, compra para lo que serás mañana. Calcula tu necesidad y añade un 40% de margen. Un restaurante que crece necesita una capacidad que lo respalde.
Y por favor, no olvides el mantenimiento. Un técnico revisando tus equipos cada seis meses no es un gasto, es un seguro de vida para tu inversión. He visto equipos de marcas como las que ofrece Calvac durar más de una década simplemente por haber sido cuidados con respeto.
Al final del día, cuando las luces de la cocina se apagan, es la congeladora la que se queda trabajando por ti. Asegúrate de que sea alguien en quien puedas confiar. Porque en este negocio, el frío es el que mantiene caliente tu rentabilidad.



