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De la curiosidad a la utilidad: El año en que la IA se volvió parte de la familia

Por: César Martínez, CEO de Maad Chile

Estamos cerrando un ciclo que, sin duda, será recordado como el punto de inflexión definitivo para la tecnología en nuestra región. Si 2024 fue el año del asombro y el “ruido” mediático sobre la Inteligencia Artificial, el reporte “Our life with AI” 2026 de Google confirma que 2025 fue el año de la utilidad real. La IA ya no es un experimento de laboratorios; hoy es una herramienta que vive en la mochila de los estudiantes y en la mesa de noche de las familias chilenas e hispanoamericanas.

Lo que más me llama la atención como líder de una empresa tecnológica no es solo que el uso de chatbots haya saltado al 62% a nivel global, sino el perfil de quienes están empujando este carro: los “superusuarios”. Estudiantes, docentes y padres alcanzan hoy una tasa de adopción del 85%.

Este dato es revelador. Nos dice que la IA ha encontrado su propósito más noble: ser un motor de aprendizaje y eficiencia cotidiana. El hecho de que el 74% de los usuarios recurra a ella para profundizar conocimientos demuestra que hemos pasado de “jugar” con la tecnología a “crecer” con ella.

El optimismo como motor de progreso

En el Cono Sur, y particularmente en la mirada que proyectamos desde Chile, el optimismo es una moneda fuerte. Un 53% de la población mundial está entusiasmada con la IA, pero en países vecinos como México y Argentina, estas cifras son incluso superiores. Esto nos indica que nuestra región ha decidido abrazar el hiperprogreso no por moda, sino por una necesidad pragmática de resolver problemas.

Desde Maad Chile, hemos observado que esta confianza no es ciega; es una confianza basada en la experiencia directa. Cuando una madre usa la IA para organizar el calendario familiar, o un estudiante usa modelos como Gemini 3 para razonamiento de nivel doctoral, la barrera del miedo cae y es reemplazada por la demanda de capacitación. El 68% de los usuarios pide más herramientas para usar la IA con seguridad, y esa es una responsabilidad que el sector privado y el público debemos recoger con urgencia.

Hacia una colaboración responsable

El reporte también arroja una luz sobre el debate de la regulación. Resulta fascinante ver que el 58% de las personas prioriza la innovación en ciencia y medicina por sobre la protección regulatoria estricta de las industrias. La ciudadanía entiende que el potencial de salvar vidas y mejorar servicios públicos es demasiado alto para frenarlo con burocracia excesiva.

El respaldo del 74% a la colaboración entre gobiernos y empresas para aplicar IA en ciberseguridad y servicios públicos es un mandato claro. La gente quiere que la tecnología trabaje para ellos, que haga sus ciudades más seguras y sus trámites más eficientes.

La frontera de la eficiencia

La llegada de hitos como Gemini 3 Flash a finales de 2025 nos muestra hacia dónde vamos: una IA que no solo es más inteligente, sino tres veces más rápida y un 30% más eficiente. Para nosotros en el sector tecnológico, esto significa que las excusas sobre el costo o la velocidad de procesamiento están desapareciendo.

En conclusión, la IA ya no es el futuro; es el presente que está educando a nuestros hijos y optimizando nuestras empresas. Como sociedad, el desafío ya no es si adoptar o no esta tecnología, sino qué tan rápido podemos democratizar su acceso para que ese 85% de adopción en las familias se traduzca en un salto de productividad para todo el país.